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jueves, 16 de octubre de 2014

Emerger. Por Alicia Susana Gómez



Solía ser quien llegaba antes a la superficie. Tomaba aliento. Veía la costa. Encontraba las cuerdas que le tendían. Pero no las asía porque no deseaba salvarse dejándolo atrás.
Entonces retornaba a las tinieblas del medio barroso, con la esperanza de ver la luz, tomar su mano y conducirlo hacia ella.
El problema surgía cuando era ella quien necesitaba encontrar su mano. Estiraba los brazos, daba las señales, se ahogaba, quedaba completamente ciega... Pero no hallaba nada.

Cierta vez tocó fondo. Pidió, suplicó, necesitando aliento... Nadie respondió. Entonces tomó fuerzas. Nunca supo desde cuál de las reservas las halló, pero ahí le surgieron.
Eran fuerzas desmedidas, irracionales, tempestuosas, inmanejables, maravillosas... Y supo usarlas.
Comenzó a subir. Eran tan poderosas que arrastraban con ella todo cuanto amaba...
Se sorprendió en tierra firme. Nada le faltaba. Estaba intacta. Tenía todo lo que creyó perdido... Sólo que él no estaba.
Se arrojó como tantas otras veces. No podía dejarlo. Se hundió hasta el ahogo. No le importaba. No quería salvarse abandonando. Lo buscó hasta la desesperación. Cuando penetró el fondo, exhausta, pensó entregarse así.
Fue en ese momento que, en la quietud de las aguas, a pesar de lo turbio, vio la costa. Estaba allí de espaldas, alejándose. En sus manos llevaba su equipaje, el mismo que ella había rescatado.
Esperó que notara su ausencia, que la necesitara, que se diera cuenta que portaba algo que no era suyo, que escuchara el llamado... Y partió raudamente, con el mismo silencio con que vivió a su lado.
Cuando creyó que nada podía rescatarla, se sintió transportada. Era una sensación placentera. No requería de su esfuerzo pero la revivía. Aunque no daba nada, recibía. Sin buscar, encontraba. Por primera vez, no tuvo que hacer y hacía. Sin soñar: Era...
Se sacudió los últimos vestigios del recuerdo. Miró a su alrededor y no halló nada más que su historia. Sin embargo no sintió peso alguno: Un alivio desconocido la embargaba. Por primera vez no se reclamó volver a hundirse. No la necesitaba y comprendió que siempre fue prescindible. Y no pesó. La cuenta estaba saldada. Emergía... decidió no repetirse... Emergía... no tenía nada que salvar... Emergía.

Noches eternas. Rumbos perdidos. Esperas. Desilusiones. Diez. Nueve Ocho. Siete...
Reclamos. Silencios. Pérdidas. Seis. Cinco Cuatro...
Desvalor. Negación. Vacío...Tres. Dos. Uno...
Locura... Cero.
Uno. Dos. Tres... Impulso de vida. Descubrimiento. Revelación.
Cuatro. Cinco. Seis... Soltura. Palabra. Vivencia.
Siete. Ocho. Nueve... Resolución. Vida. Posibilidad.

Diez... ¡Emergía!
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